
HAN PASADO YA varios días desde la última ocasión que charlé con mi papá. Quisiera mantenerme al marguen de este y otros asuntos que, a veces, matizan de tonos sombríos mis horas. El asunto de mis padres –en pleno proceso de divorcio–, la ya consabida situación económica que a veces no ofrece tregua, el trabajo, etc, etc.
Hace tiempo que adopté a manera de filosofía de vida la sentencia que leí en cierto libro que una amiga tuvo a bien prestarme: 'Existen, la misma cantidad de razones para ensombrecernos la vida que para regocijarnos de ella. Todo es cuestión de la perspectiva que elegimos darle a las cosas'. Creo firmemente que así es. Escogemos los estadíos emocionales que deseamos. Hace un tiempo, quién me hubiera cuestionado acerca de estos asuntos, hubiera recibido mi más categórica respuesta atribuyendo la responsabilidad de mi situación a una bipolaridad inventada por mí y manipulada a conveniencia propia. Ya no.
Soy diseñador gráfico. Un día, el destino me presentó una encrucijada y decidí colgarme de una de las ramas de esta profesión. Hace ya más de once años de soy diseñador editorial y he recorrido la milla. Hoy trabajo para una publicación de gran prestigio y los sueños de mi infancia han tomado forma de una manera distinta a lo planeado y aún así, muy afortunada.
Tengo un matrimonio, por fin, estable– con las desavenencias, encuentros y desencuentros que este conlleva–, una esposa amantísima y un tanto celosa, una hija que representa esa luz que dío final a un túnel de egoismo desenfrenado en que me hallaba sumergido en mi juventud.
Tauro de nacimiento y oficio, apenas he dejado atrás la línea que divide mis primeros de mis siguientes… ¡cuarentas! y todavía conservo la convicción que antes muerto que teñirme las canas. Fanático del baseball y del fútbol americano, de igual forma, sufro a morir las derrotas que celebro las victorias de los Mets de Nueva York y los Halcones Marinos de Seattle. Mi mujer dice que es más fácil que cambie de esposa, que de equipos. Yo le creo cuando lo dice por que fuí yo quién lo dijo en primera instancia. Ja.
Esta mañana, tenía muy claro que deseaba postear un blog. Sabía que era mi deseo postear acerca de mí y lo que me sucede. Los sentimientos que tengo hacia todo esto que engloba ser y estar vivo. Lo que no tenía claro era la manera en que lograría amalgamarlo, como realizar un collage de emociones y experiencias. Una bitácora. Aún no me queda claro y tengo mi fé puesta en que este blog tome forma de a poco. No es mi intención cambiar la historia del mundo pero quizás si la propia, y creo que soy ambicioso en mis metas.
mmm... como que tu historia em suena conocida, te conozco???
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